lunes, 25 de noviembre de 2013

PERSONAJES: Mad Max

La afición a la bebida que tantos problemas le ha ocasionado a Mel Gibson fue lo que le abriría las puertas de la fama internacional. Norteamericano afincado en Australia, Gibson había hecho sus pinitos en algunas películas de bajo presupuesto, pero prefería una buena juerga a tomarse en serio lo de ser actor. Un día, resacoso como nunca y con la cara llena de magulladuras por una pelea, acompañó a un amigo a un casting. Era el de una cinta de serie B con mucha violencia, venganzas, coches y punkis malos. Los encargados de las pruebas de reparto fliparon con la jeta de Mel y propusieron interpretar un papelín de villano malencarado. Aún en una nube etílica, aceptó. Al volver dos días más tarde para ponerse una cresta y unas cadenas en la cazadora, ya tenía el rostro impoluto, pero su mirada era peligrosa: la de un loco. David Eggby, director de fotografía, fue corriendo a buscar a George Miller y le soltó: "No busques más. Ahí te espera tu Max Rockatansky". El resto es historia y dos secuelas más: Mad Max 2, el guerrero de la carretera (1981) y Mad Max, más allá de la cúpula del trueno (1985). Gibson supo entender que su personaje hablaba poco, expresándose con gestos. Y acertó con esa locura que destila Max, policía de carretera a la búsqueda de los asesinos de su mujer e hijo. "Ha convivido toda su vida con la violencia y la demencia -dijo-. Cruzar al otro lado era un paso lógico en su evolución".


¿NO NECESITAMOS OTRO HÉROE?
El de Mad Max es un viaje sin retorno: fue bárbaro en un mundo post-apocalíptico de dibujos animados de Coyote y Correcaminos en la secuela de 1981, y una leyenda superada por la neocivilización en la que acabará siendo mesías de un grupo de niños tanto o más salvajes que él en su capítulo final.

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